El verdadero desafío de la transformación digital en salud debería ser el acceso de los pacientes

En América Latina, el sistema de salud sigue operando con datos dispersos, baja prevención y acceso desigual. En ese contexto, la mexicana MEDDI desarrolla una plataforma que conecta a pacientes, prestadores y financiadores en un mismo ecosistema, con foco en la prevención, atención y cobertura.

La iniciativa fue una de las seleccionadas en Latam Health Champions 2026, el programa de FIFARMA que identifica y conecta soluciones innovadoras en salud en la región. En su edición 2026, la convocatoria reunió 234 proyectos de 11 países, y ocho ganadores participaron en una misión a Boston, Estados Unidos, para escalar sus desarrollos y vincularse con ecosistemas globales de innovación.

En este marco, Pablo Aguirre Zavala, cofundador de este emprendimiento, explica cómo funciona su startup, qué problema estructural busca resolver y por qué el dato es el activo crítico para transformar el sistema de salud.

¿Qué problema busca resolver MEDDI?

El principal problema es la fragmentación. En Latinoamérica, los datos del paciente están desconectados: hospitales, laboratorios y farmacias no comparten información. Eso genera ineficiencia, mayores costos y diagnósticos tardíos. El paciente termina navegando el sistema sin orientación y muchas veces pagando de su bolsillo.

¿Cómo funciona la plataforma que desarrollaron?

Es una plataforma de gestión que conecta a todos los actores del sistema y pone al dato en el centro de la experiencia del paciente. Trabajamos en tres capas: prevención, atención primaria y protección financiera.

¿Qué implica la capa de prevención?

Usamos algoritmos para identificar riesgos y promover cambios de comportamiento. El usuario recibe recomendaciones concretas como hábitos saludables hasta estudios médicos que debería realizar para mejorar su salud. El modelo incluye bienestar físico, mental, social y económico. La clave es intervenir antes de que aparezca la enfermedad.

¿Quién paga por este servicio? ¿Cuál es el modelo de negocio?

Nuestros clientes son empresas que ofrecen estos servicios como beneficio a sus colaboradores. Trabajamos con compañías como Google, entre muchísimas otras. Para las empresas, esto mejora la salud de su gente y también reduce costos asociados al ausentismo y enfermedades. En México el sistema de salud no es bueno, por lo que las organizaciones están muy interesadas en apoyar la salud de sus colaboradores con iniciativas como esta.

¿Qué pasa cuando el paciente ya necesita atención médica?

Ahí entra la capa de atención primaria: consultas, acceso a medicamentos y estudios. El objetivo es que la persona se atienda a tiempo, eliminando barreras como el costo, la distancia o la desidia.

¿Y la tercera capa?

Es la protección financiera. Incluye seguros y cobertura para enfermedades graves. En México, poca gente tiene acceso a seguros de salud. Además, a diferencia del modelo tradicional, acá el seguro llega después de haber trabajado en prevención y atención temprana. Eso permite construir coberturas más personalizadas y sostenibles.

A diferencia de lo que sucede en Argentina, por ejemplo, en países como México, menos del 10% de la población tiene cobertura. El seguro se usa solo cuando la persona ya está muy enferma, lo que lo vuelve caro e insostenible. Además, hay problemas estructurales como fraude y aumento de costos médicos.

¿Cómo cambia eso con datos?

Cuando conoces al paciente, es decir, sus hábitos, riesgos y evolución, podemos diseñar seguros más precisos, incluso paramétricos. Eso permite ampliar el acceso a personas que nunca tuvieron cobertura.

¿Qué rol juega la inteligencia artificial en este modelo?

La IA potencia el sistema, pero depende del dato. Usamos modelos predictivos y herramientas de apoyo al diagnóstico, pero si la información está fragmentada o incompleta, los resultados son deficientes. Sin un “centro de verdad” de datos clínicos, la IA no escala.

¿Cuál es el principal cuello de botella en la digitalización de la salud en América Latina?

La falta de interoperabilidad y de identificación del paciente. Hoy una persona existe en fragmentos dentro del sistema. Sin una política pública que ordene el uso y almacenamiento de datos clínicos, la digitalización va a seguir siendo parcial.

¿Qué debería pasar a nivel regulatorio?

Se necesita una base común: estándares obligatorios para recolectar y compartir datos, tanto en el sector público como privado. México avanzó con regulación de salud digital, pero todavía estamos corriendo detrás de la innovación.

¿Estamos atrasados respecto a otros mercados?

Sí, si nos comparamos con Europa o algunas ciudades de Estados Unidos. Pero también hay mucha innovación en la región. El desafío es evitar soluciones aisladas que no escalan.

En ese sentido, el verdadero desafío de la transformación digital en salud debería ser el acceso. Es decir que cualquier persona, independientemente de su contexto, pueda entrar a un sistema de salud que la entienda, la acompañe y la atienda a tiempo.

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